¿Como puedo
poner mis pensamientos en orden? Creo que mi vida siempre ha sido un caos…aparentemente
desde que nací; no solo incluye a Oliver, a Jonás, Victor, Gabriel o Renato….
siempre he tenido cerca a muchas personas que se han tornado significativas… ¡Aunque
Jonás aún se disputa el título de “amor de mi vida” y el sexo con el era
grandioso!, aunque Oliver también tendría ese título… Pero Victor tiene también
una parte de alma gemela, y también el sexo con el es…¡algo divino!… Gabriel
únicamente es pasión, pero si tenemos algunas cosas en común… Renato es un
ángel, y siempre lo ha sido, pero le falta ese je ne sais pas quoi….
Iniciare mejor
esta historia a partir de mí. ¿Como llegue a este embrollo?
Mi nombre, de lo
mas común, lo dejaremos en Joy. Nací hace 36 años, en un bonito martes por la
tarde (eso explica porque odio levantarme temprano). Hija sándwich, relegada,
olvidada porque la mayor pues… es la mayor y el menor porque… es el menor. Mis
padres, un hombre trabajador, pero con un carácter explosivo; una madre sumisa,
buena, presente, ponedora de reglas.
Mi infancia transcurrió
al lado de mi familia sin ningún sobresalto. Solo algunos exabruptos por parte
de mi padre y sus arranques explosivos, seguidos de los llantos de mi madre. ¿Yo?
Alumna promedio, con algunos destellos, desde aquel entonces, de no seguir la línea
marcada. Si mi padre decía: ¡has esto! Yo siempre preguntaba: “¿por qué?” y … normalmente
no obtenía respuesta mas que una bofetada o un pellizco, pero bueno. Siempre he
gustado de hacer, como dice Chabela Vargas, lo que se me da mi chingada gana.
Como buena niña,
curse primaria, secundaria (que fue un desastre), y una carrera técnica. Pero en
estos intermedios, se dieron varios sucesos personales que, en perspectiva,
creo que son los que me formaron a lo que soy hoy.
Durante mi
infancia, en ambas familias, materna y paterna, fui objeto de intentos de abuso.
O bueno, nunca lo considere como tal hasta ahora, a la edad que tengo. Un primo
materno, le gustaba ponerse detrás de mi y restregar su pene en mis nalgas; no
recuerdo que me haya manoseado o haya pasado algo mas que lo que aquí narro.
Duro varios meses, mientras visitábamos a mi abuela y mis tíos andaban en otras
cosas, el me separaba del grupo y me hacia esto. Medio recuerdo que alguna de
mis tías lo noto, pero no podría decirles que tía y si hizo algo o no.
En la familia
paterna, otro primo me metía debajo de una cobija que, en teoría, era una “tienda
de campaña”, y se agasajaba besándome… no, no te asustes, según recuerdo esas
sensaciones me gustaban; no me parecían extrañas hasta que, de nuevo, a algún tío
le pareció extrañísimo lo que hacíamos, y nos prohibieron estar juntos y menos
debajo de una cobija. De nuevo, no sé ni quien, y si paso algo más, pero es lo único
que recuerdo.
También, hubo un
suceso con un tío, del que tampoco recuerdo bien a bien que paso, solo lo
recuerdo a el subiéndose encima mío, oliéndome (yo llevaba vestido) y diciéndome
algo como “delicioso”. Esto si no me gustaba porque yo tendría como 7 años y no
entendía que era lo que quería él.
Pero al final,
todas estas experiencias, despertaron mi lado sexual. A muy temprana edad, mi
curiosidad me dictaba que detrás de todo esto, debía haber algo más, algo que
llamaba poderosamente mi atención, y que, sin pensarlo, terminaría moldeando mi
sexualidad. No me malentiendan. Abuso es abuso, y es lo que ellos hicieron
conmigo. Pero, el gusano de la sexualidad había anidado en mi.
En secundaria
tuve un novillo, Julio, que lo único que hacía era querer tener sexo conmigo,
pero en realidad no se porque no se lo permití. A esto añado, que mi hermana, 3
años mayor que yo, me platicaba absolutamente todas sus experiencias sexuales.
Yo, sin educación sexual adecuada, pues mi imaginación corría desbocada, pero
no imaginaba el mecanismo del sexo.
Para lo cual, se
me ocurrió una grandiosa idea. Sabia que mis padres tenían películas pornográficas.
Las busqué, las encontré, y las vi todas. Había una de dibujos animados que fue
la que mas capturo mi atención. Los dibujos se parecían mucho a los de Follow
Muzzy (el programa de un monstruito azul que te ayudaba a aprender inglés). Según
yo, ya estaba lista para lo que viniera. Después tuve un novio que no sabia
besar…. Carlos, discúlpame, pero estabas bien menso… hahahahaahaha me dejaba
toda babeada… con el no paso nada sexual “hasta” que Samuel llego a mi vida.
Jefe de grupo, cerebrito, no muy guapetón, pero si todo un caballero, su
familia me quería y aceptaba (porque en aquel tiempo, en mi familia las
relaciones eran super tensas y yo, como buena adolescente, me sentía sola y
abandonada. Con el tuvimos encuentros mas íntimos, pero con ropa (¡que lerdos!).
El tampoco sabía besarme, pero me gustaba como me trataba.
Cuando termine
secundaria, me mando mi papa un semestre a una escuela de paga donde mi hermana
quería estudiar; ahí, a ella le encantaba un chico con tipo skater, que tenia
un amigo que era el prototipo de chico que todas querían: alto, musculoso,
guapo, bien presentado. Mi hermana invito al skater a nuestra casa, el llego
con su amigo (llamémosle el musculoso), quien, al ver que mi hermana se enredo
con su amigo, se quedo conmigo platicando. Yo tendría como 13 años. Me encerró
en el baño de visitas, saco su pene, y me obligo a masturbarlo.
Yo ni siquiera abrí
los ojos para verle su miembro. El tomo mi mano, y la empezó a mover. Se reía
de mi cara de espanto (¿mencione que él tenía 23 años?) Ahora que lo pienso, si
tenia un miembro grande. Siguió subiendo la velocidad hasta que eyaculo. Me dio
un beso en la frente, y me dejo en el baño, confundida, y con la mano llena de
semen. Me pase un rato largo analizándolo. Para mí no se veía igual que en los
videos que ya había visto, y en aquel momento, me pareció super asqueroso. Nunca
lo volví a ver por dos razones; no pudimos pagar la escuela de paga, y jamás
volvió a presentarse en mi casa. Recuerdo la sensación de como se hinchaba su
pene en mi mano; el calor, la suavidad de su piel, del glande, las venas
hinchadas al máximo…
Ya después del
desastre de la escuela de paga, decidí irme a estudiar una carrera técnica. Mi papá
bueno, se puso amarillo, verde, rojo, pero no me importo y llegue a ese instituto
de gobierno, donde, en mi camino, se cruzó él.
Él, que fue el
primer hombre en mi vida. Él, que me ayudo más allá de lo que puedo
agradecerle. Él, que ahora en día sufre por no tener una pareja (karma: me
termino porque empecé a engordar). Él, que me enseño lo que es la sensualidad.
Él, que me enseño el sexo delicioso.
Mi primer capítulo
para hablar de él, a quien yo no puedo mas que agradecerle el amor, la paciencia,
las risas, el llanto, el desdén, el olvido.
Hablaremos de ti,
Saul. El primero.